
Cebollas
Un momento.
Auguste Renoir nos pinta unas cebollas y titula al cuadro Cebollas. No se puede ser más concreto y literal.
Sin embargo, es su forma de pintar lo que le da personalidad a la pintura. Eran los años 70 y los del siglo XIX, como del XX tuvieron su propio estilo, cuando un grupo de jóvenes barbudos aburridos del academicismo miraron a Japón, a los viejos y humildes realistas de la Escuela de Barbizon y a Manet y decidieron captar algo tan efímero como es un momento.
Uno de estos llamados impresionistas era Renoir, perpetuamente pobre (al menos en esos años), pero casi siempre feliz.
Se ve cierta felicidad en este modesto bodegón. Desde luego Renoir no es nada pretencioso aquí. Seis cebollas y dos ajos sobre un trapo de cocina con los colores de la bandera de Francia. Sin embargo lo da todo con su técnica novedosa y vibrante, construyendo los objetos a base de pinceladas diagonales muy rápidas y sueltas, a la vez que crea también luz como por arte de magia. Nunca la piel fina y crocante de la cebolla fue tan bien representada como aquí.
Y como todo buen impresionista, Renoir utiliza el violeta para crear las sombras.
Pierre-Auguste Renoir