
El cumpleaños del arte
Que los cumpla feliz.
Este es el cartel-invitación del cumpleaños del arte 1.000.010. Al artista conceptual Robert Filliou se le ocurrió en 1963 que el arte había nacido un 17 de enero hacía 1.000.000 años, cuando alguien arrojó una esponja seca a un cubo de agua. Por cierto, el 17 de enero también era el cumpleaños de Fillou.
Diez años después, a Fillou se le ocurrió celebrar a lo grande un número tan redondo: 1.000.010, y lo hizo en el templo del arte contemporáneo alemán por excelencia: la Neue Galerie de Aquisgrán.
En realidad, la obra era fiesta de cumpleaños del arte. Una fiesta. Un evento para celebrar, reflexionar y experimentar con nuevos significados, no almacenar, mercadear y reverenciar objetos casi inertes. Ese 17 de enero de 1973 no se mostró ninguna obra en particular. Fillou llevó una inmensa tarta de cumpleaños con muchísimas velas (lógicamente no llegaron a 1.000.010) y no se invitó ni a críticos, ni a comisarios, ni a concejales de cultura. Se invitó a niños que se saltaron la escuela.
Para ese día, el artista «vacaciones escolares internacionales», además de «permisos retribuidos para los trabajadores»y «fiestas y celebraciones espontáneas por todo el mundo».
Desde ese 1973, el Art’s Birthday Party se celebra todos los años en sitios físicos y virtuales. De hecho, cada uno lo puede hacer en su casa, en su museo más cercano, en la calle o donde le salga de los huevos. Y colgarlo en la red o no. Desde 1994, la fiesta se difundió por internet, como plataforma perfecta para lo que Fillou tenía en mente, que no era otra cosa que que la vida y el arte ocuparan el mismo espacio.
Para Fillou, el arte no es un montón de objetos de consumo cultural almacenados, reverenciados y vendidos como cosas inertes.
Robert Filliou