
El desayuno de caza
Caza al academicismo.
Courbet visitó Alemania en esos años. En Frankfurt abrió un estudio donde podía enseñar a jóvenes pintores eso del «Realismo» y de paso, se iba de caza de vez en cuando… nadie es perfecto. Al menos plasmaba su afición cinegética en pintura, que en eso no era tan gañán.
Este es uno de los muchos ejemplos de cuadros sobre esa garrula afición que tenía el pintor realista, pero en este caso no vemos ciervos ni corzos muriendo (ni siendo devorados por jaurías de perros, un subgénero de pinturas de caza de lo más inquietante). Aquí vemos una fiesta.
Una comida al aire libre a modo de picnic donde se retrata a toda esa fauna que rodea a la caza, con gañanes empinando bien el codo (esas mejillas coloradas lo dicen todo), perros durmiendo tras el festín y cadáveres de animales amontonados a la derecha.
Eso sí, todo hecho con un colorido espectacular, una composición muy audaz y un enfoque anti-académico, ya que si algo odiaba el bueno de Courbet era a esa anquilosada academia. Courbet hacía lo que le daba la gana en pintura y muchos seguirían esta rebeldía.
De hecho, muy pocos años después, otro ilustre anti-académico llamado Manet pintaría una escena muy parecida de gente comiendo sobre la hierba.
Gustave Courbet