
El hombre blanco
Un tío enorme.
Lyonel Feininger fue un exitoso dibujante de caricaturas, pero a los 36 años decidió hacerse pintor expresionista.
Esta es una de sus primeras pinturas, donde un tío enorme —tanto que no cabe en el cuadro, hasta tiene que encorvarse un poco— un personaje de piernas extra-largas, vestido de blanco, fumando en pipa, se pasea por las calles de París mientras anochece.
Ya que vivía ahí después de pasar unos años en Berlín, Feininger ambienta su pintura en la capital francesa (la torre de color rojo parece la Tour Clovis y junto a él, en verde, el Lycée Henri IV) y vemos su interés por la arquitectura. Pero sobre todo vemos cómo Feininger juega sobre todo con las escalas. Este tipo es tan grande como uno de estos edificios, más si lo comparamos con el transeúnte de atrás, vestido de negro. No sabemos si está detrás o se va a colar entre las piernas del altísimo protagonista del cuadro.
También Feininger juega con los contrarios: el hombre de blanco, delgado y alto, frente al de negro, gordo y pequeño. Se nota que era caricaturista.
No sabemos a quién quiere representar Feininger. Hay quien dice que es un autorretrato, otros que es un retrato del magnate de los medios de comunicación William Randolph Hearst. A lo mejor ambos peatones son la misma persona: el lado claro y el lado oscuro que hay dentro de todos nosotros.