
El sátiro
Identificando a su violador.
Una niña está aterrorizada ante una rueda de reconocimiento. Tiene que identificar a su violador. Parece que el principal sospechoso es el segundo por la izquierda
Ni rastro de idealización. Aquí no es Zeus ni un sátiro el que viola. Se trata de hombres normales y corrientes, seguramente vecinos de la niña. Son monstruos de verdad, sátiros reales.
En la Exposición Nacional de Bellas Artes, esta obra fue censurada. El tema era demasiado crudo. Inmoral, dijeron. No acorde con el respeto y decencia que se debe al público.
Sin embargo, el objetivo de Fillol no era agradar al público burgués. Quería denunciar una injusticia, a modo de ese Naturalismo que ya existía en literatura con Zola o su paisano y amigo Blasco Ibañez, corriente que el artista valenciano decidió seguir con todas las consecuencias.
Con su talento, Fillol podía ganarse muy bien la vida vendiendo sus extraordinarios paisajes o sus muy solicitados retratos de la gente bien de Valencia. Pero prefería darle el protagonismo a los que no tienen voz. Quizás por eso, al ser más radical y más objetivo al tratar las circunstancias de las clases menos favorecidas que sus paisanos, fue poco a poco desapareciendo de los libros de historia y de los principales museos.
Hoy empieza a ser reivindicada tanto su mirada valiente como su técnica exquisita. Antoni Fillol merece estar en los libros de historia gracias a obras tan importantes como esta.
Antoni Fillol