
El sueño de la razón
Imitando a Goya.
Fritz Eichenberg, grabador e ilustrador de grandes clásicos literarios, realiza en esta ocasión un grabado más personal y autobiográfico clarísimamente inspirado en Goya y una de sus estampas más famosas: El sueño de la razón produce monstruos (1799), donde el artista aparece dormido en su escritorio pero atormentado en sueños por criaturas nocturnas (búhos, murciélagos, lechuzas…).
En su versión, Eichenberg también duerme encima de un grueso volumen sobre su escritorio, su mesa de trabajo, en la que vemos algunos de los materiales que utiliza, sus gafas y un buril (herramienta afilada que se utiliza para hacer las incisiones de los grabados), que aún sostiene en la mano. Y en lo que parece un papel doblado aprovecha para firmar su obra, podemos leer: «Fritz Eichenberg, Peace Dale, R. I.», (el lugar donde vivía; en Rhode Island).
Duerme, sí, pero no es un sueño plácido. Mientras sueña se ciernen sobre él algunos de los autores, o mejor dicho los fantasmas de estos autores, porque ya no había ninguno vivo en esta época, de las obras que el artista se ha encargado de ilustrar. Observan a Eichenberg y su trabajo, expectantes. Entre ellos reconocemos a Dostoyevski, Edgar Allan Poe, Erasmo de Róterdam, Charlotte Brontë (la única mujer, y que parece tener alas) o León Tolstói.
También contamos con la presencia de un búho, acercándose más a las criaturas de Goya, búho con sus garras sobre el respaldo de la silla de Eichenberg, igual de atento que los autores.
Tal vez, Eichenberg quería expresar su presión y deseo de perfeccionismo al encargarse de ilustrar obras de tan renombrados autores literarios, o quizá se sintió igual que Goya, atormentado y juzgado por su trabajo.
Es en definitiva un grabado que demuestra la influencia de un artista de la talla de Goya a lo largo del tiempo, trascendiendo siglo tras siglo, y que Eichenberg supo adaptar muy bien a su terreno y ocupación propia.
Fritz Eichenberg