
Feliz año nuevo
Gracias por estos 10 años con nosotros.
Rockwell hace un estudio en carboncillo para la portada de fin de año del Post. ¿Cómo ilustrar de alguna manera ese intenso año 1945 que acaba? ¿Cómo ilustrar ese incierto 1946 que empieza?
El artista opta por mostrar una fiesta que ha acabado. En la ventana se asoma el primer amanecer del recién nacido 1946. La gente se ha ido dejando confeti, sillas tiradas, copas y botellas de champán vacías. El problema es, como siempre, que a alguien le toca recoger todo eso. Un cansado camarero será el encargado.
Para crear su composición, Rockwell se fue a Nueva York, al exclusivo Salón Wedgwood del Waldorf-Astoria. Un camarero del hotel llamado Anton Ashenbrenner le sirvió de modelo para representar al pringado que siempre le toca recoger las fiestas y los desastres de los demás.
El boceto color sepia le da cierta nostalgia y poética a la obra que no tiene la ilustración definitiva.
De todas formas, queda intacto la esencia de lo que quiere decir. 1945 había acabado. También la Guerra más espantosa e inconmensurable jamás vista por el ser humano. Fue un año duro y todo quedó bastante destruido. Pero alguien tiene que volver a poner todo en orden y ese alguien es ese resignado héroe anónimo de espaldas que hará de 1946 un buen año.
Si sois de los que 2025 le pareció un año bastante mejorable, pensad en el siempre optimista Norman Rockwell. Seguro que el amanecer del 2026 en la ventana os llena un poco de esperanza. Pensad también en ese camarero y cuando lo veáis, dadle las gracias.
Este año tendréis aquí a HA!
Otros 10 años, como mínimo.
Norman Rockwell