
Juliano de Médici
El chico de oro.
Juliano de Médici (1453–1478) fue el hermano de Lorenzo «el Magnífico». Ambos gobernaron Florencia y en esa época la ciudad era un verdadero vergel en lo que a arte se refiere. Juliano era el chico de oro de Florencia: guapo, inteligente, carismático y patrón de las artes. La vida lo trataba bien.
Juliano fue amante de Simonetta Vespucci (1453—1476) aunque ella estaba casada con Marco Vespucci, primo del famoso descubridor que dio nombre al continente americano. Fue la modelo preferida de Botticelli y el artista la retrató hasta la extenuación. En La primavera, por ejemplo, donde puso juntos a ambos amantes mirando en diferentes direcciones, o en su Venus y Marte (1483), encarnando a la pareja de adúlteros más famosa de la mitología griega.
Por supuesto, Juliano tenía otras amantes como Fioretta Gorini. De esta aventura clandestina saldría nada más y nada menos que un papá: Clemente VII. Imaginad lo flexible que era Florencia en esa época en cuanto a amor. Después de todo, arrasaba el neoplatonismo.
Al final este latin lover fue asesinado. Pero no fue un marido quien acabó con la vida de Juliano. Fueron los Pazzi, banqueros rivales que entraron en plena misa en Santa María del Fiore y le asestaron a este don Juan diecinueve puñaladas. Tenía 24 años.
Como era mecenas de Botticelli, este haría varios retratos de su jefe, mirando a la izquierda, mirando a la derecha, con los ojos abiertos o semicerrados o directamente cerrados como este… Este en concreto se cree que fue pintado tras el asesinato de Juliano, encargado como retrato conmemorativo. Aún muerto, el chico de oro sonríe.
Sandro Botticelli