
La condesa de Haussonville
Retrato de una dama muy interesante.
Que Ingres era un retratista monumental nadie lo duda. A la vista está en esta pintura de Louise de Broglie, la condesa de Haussonville.
Hay quien cree también que el arte neoclásico cultivado por este señor era un poco aburrido: calmado, tranquilo y perfecto. Buscando lo ideal, que como todos sabemos bien, no existe. Es decir: el retrato neoclásico es un oxímoron. Poco podemos saber de la persona retratada excepto su físico (aquí sí, los neoclásicos sabían lo suyo de pericia técnica).
Pero Ingres, perro viejo, sí que sabía retratar a la gente. A veces tardaba una temporada en acabar sus retratos (este tardó 3 años en pintarlo), pero no hay duda de que en ellos cuenta cosas.
Lo vemos en esta imagen, donde se percibe que Louise no era para nada aburrida, en contraposición con su época.
La condesa de Haussonville era una chica guapa y elegante, pero además una tía muy interesante. Esposa de un diplomático, siempre fue independiente e hizo lo que le dio la real gana. La literatura, la música y el arte. Escribía, componía y pintaba.
Ingres la retrata con 27 años, pensativa. Después de todo era una intelectual. Y la muestra rodeada de sus cosas, apoyada frente al espejo. Y es que al pintor le gustaba mucho pintar nucas.
Jean Auguste Dominique Ingres