
La decapitación de San Juan Bautista
A la cabeza del Simbolismo.
Va a ejecutar a San Juan. Salomé sostiene la bandeja de plata para poner ahí su cabeza. La princesa había realizado un baile tan espectacular que Herodes le dijo, bajo juramento, que le pidiese como regalo lo que quisiera. Asesorada por su madre, Salomé pidió la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja de plata.
Un tema perfecto para un pintor simbolista como Puvis de Chavannes: Femmes fatales, exotismo, estilo arcaico, espacios artificiales y un complejo simbolismo para aumentar esa sensación irreal de que estamos asistiendo a un sueño, una alucinación o un viaje al pasado remoto. Estamos en otro plano de la realidad, en el reino de la poesía.
Por ello Puvis opta por una composición simétrica, una gran rigidez en las figuras (con un San Juan mostrado de forma frontal, a modo de pórtico medieval) y esa frialdad onírica, donde nadie parece sentir ninguna emoción en esta escena.
En ese patio empedrado solo hay tres figuras: el verdugo, que va a dar su estocada mortal como si eso fuera un ballet, el Bautista delante de un simbólico árbol, con un halo que brilla de forma exagerada en esos últimos momentos de su vida y esa pérfida Salomé, esperando su recompensa.
Pierre Puvis de Chavannes