
La tina
Puntos de vista.
Cuando hablamos de impresionistas casi siempre nos centramos en su revolucionaria técnica, pero Monet, Pisarro y cía también habían revolucionado el mundo del arte con sus temáticas, hasta ahora inéditas.
A los impresionistas les interesaba la vida moderna, y si tenían que reinventar el viejo subgénero de señoras dándose un baño (bañistas), lo hacían sin problema, adaptándolo a ese nueva vida contemporánea de cafés, trenes, tugurios nocturnos y luz en constante cambio. También los interiores de las casas obreras eran distintos y desde luego los puntos de vista.
Degas optó en la octava (y última) exposición impresionista de 1886 por mostrar en este maravilloso pastel a una bañista desde un punto de vista alto. A ella no se le ve la cara. De hecho, no se le ve gran cosa ya que se agacha para mojar su esponja dejando ver solo una espalda que parece brillar un poco como lo hace la piel mojada. Algo queda inmutable en el subgénero desde las Venus de Apeles: somos voyeurs.
Estamos espiando a esta mujer mientras se baña en esa tina. Degas se permite también descentrar totalmente la escena y dejar a la mujer en la mitad derecha. Eso da inestabilidad, pero también realismo. Rara vez están las cosas colocaditas y centradas en la vida real.
Edgar Degas