
© Arxiu Fotogràfic del Consorci del Patrimoni de Sitges
A Serrano
¿Un marinero más de Cocteau?
«Mis desdichas se han debido a una sociedad que condena lo raro como un crimen y nos obliga a reformar nuestras inclinaciones» [1].
A Serrano es una obra que nos presenta un tema más que habitual en el imaginario de Cocteau: un marinero. Este artista francés tocó muchas ramas del arte. Encontramos obras suyas desde la literatura, el cine y hasta la pintura. En este caso, nos encontramos delante de una sencilla obra hecha con tinta china sobre papel.
Intuimos que el oficio del joven desnudo es el de marinero gracias al sombrero con borla que nos recuerda al uniforme de los que se dedican al mar. No nos viene de nuevo encontrar marineros entre las obras de Cocteau, así como hombres desnudos. Además, esta temática se escapa de su pintura y se adentra de lleno en su faceta más literaria.
En 1928 publica El Libro Blanco, una novela casi autobiográfica donde narra el desarrollo de su sexualidad, así como distintos encuentros con hombres. Cocteau no editó la publicación con su nombre, sin embargo, siempre la incluyó entre sus obras. Dentro de esta historia hay un pasaje que nos cuenta la noche que tuvo con un marinero llamado «Mala Suerte» – bautizado así por un tatuaje que tiene en el brazo. Después de su encuentro, el narrador abandona al pobre navegante y cuenta cómo le deja con los ojos llenos de lágrimas.
Estamos delante de una obra que podemos relacionar con Mala Suerte muy fácilmente. Es un hombre casi desnudo, solo lleva calzoncillos y un gorro, asociado con el oficio del mar. Aparentemente, el hombre está fuerte, tiene unos brazos musculados y una espalda ancha que se contrasta con sus estrechas caderas. En la muñeca derecha parece tener una marca, algo que no acabamos de identificar: ¿será una referencia al tatuaje de Mala Suerte?
En la esquina superior derecha encontramos una dedicatoria: «a Serrano», no podemos asegurar a quién se dirige. Bien podría ser que fuese una dedicatoria banal para el cliente de la obra. Del mismo modo, podemos creer que el retratado es este misterioso Serrano.
O, aún más fantasioso, imaginamos que Serrano era el verdadero nombre de Mala Suerte. No obstante, es bastante habitual encontrarse este tipo de dedicatorias en las obras de Cocteau. Del mismo modo, nos parece fascinante cómo no necesita de su apellido para ser identificado, en este caso, solo firma con su nombre de pila –Jean– y una estrella.
Es imposible negar la homosexualidad –o deseo hacia el sexo masculino– que tenía Cocteau. Sus líneas sinuosas, la delicadeza en el dibujo y la gran cantidad de hombres que dibujó apuntan a una admiración hacia este género más que clara. Ya fuesen pictóricas como literarias, el deseo marca un punto fundamental en sus creaciones.
Jean Cocteau