
Parad los bombardeos
Paz, hermanos.
En todo lo alto de la Guerra del Vietnam, una monja pop hizo una colorida serigrafía que reflejaba los crecientes sentimientos antibélicos en Estados Unidos. Su obra más conocida juega a menudo con las tipografías sesenteras y su propia caligrafía, junto con una mezcla de colores intensos y llamativos, recortes, transparencias y superposiciones.
En esta pieza particular, Corita Kent elige los colores de la bandera de los Estados Unidos, reorganizando su jerarquía según la frecuencia con la que aparecen. De este modo, el rojo se resignifica, convirtiéndose en una clara alusión a la guerra impulsada por el país.
El texto completa la narración. Por un lado, rescata un titular de un periódico, que se puede traducir como «Alto el bombardeo». Por el otro, copia a mano un poema de Gerald Huckaby, su compañero de trabajo y profesor del Heart College, que dice así:
«Estoy en Vietnam
¿Quién me consolará?
Me aterrran las bombas,
las hojas frías y húmedas y las astillas de bambú en mis pies, la bala atravesando los árboles, a través del mundo, matándome. Hay una bala en mi cerebro, detrás de mis ojos, y sólo veo dolor.
Estoy en Vietnam
¿Quién me consolará?
Desde las noticias de las seis,
desde los titulares que acechan en la calle, desde los halcones asustados y las palomas furiosas, conozco una guerra que no lucharé y que me está matando.
Estoy en Vietnam
¿Quién me consolará? (1)»
Los años sesenta habían hecho que la autora evolucionara hacia mensajes bien cargados de política, especialmente, de paz y amor. El Concilio Vaticano II había sucedido en el 1962, dando un giro de aperturismo a la Iglesia católica, y Kent había recibido el cambio como agua de mayo. Ella buscaba democratizar el arte y hacerlo asequible para las masas. Quería enviar mensajes comprensibles en un formato que hoy asociaríamos con el diseño gráfico.
Si observamos su obra, parece que no es tan difícil posicionarse al lado de la justicia y de la paz ¿no os parece?
Corita Kent