
Retrato de Henry James.
Pintura de una mente.
Henry James es el maestro de la novela psicológica. Justo antes de que Freud convirtiera la psique en la danza macabra entre Eros y Tanatos, el sótano oscuro donde se guardaban el trauma, la libido y el horror que dirige la sala de máquinas de nuestra mente, James tematiza la interioridad humana como un lugar de sutil y compleja matización emocional.
La psicología de sus personajes es para el novelista norteamericano el salón de los afectos, la voluntad, los sentidos y la sensibilidad.
El tema de sus novelas es la modulación de la conciencia única y absoluta de cada personaje y su conflicto en el teatro de las apariencias, donde cada gesto puede ser una revelación, un señuelo o una pista. Se preocupa más del dibujo de la conciencia de sus personajes que del atrezo social e histórico que había preocupado a la novela previa, pero lo hace a través de lo concreto, y no con vaga metafísica grandilocuente. Es un novelista de las cosas y las emociones, que es algo mucho más complejo que los sentimientos y los objetos.
Sobre este retrato del novelista al que tanto admiraba Ezra Pound escribió en sus Cantos: «El hombre que está bebiendo el tono de las cosas».
En este retrato, el más famoso del autor, pintado por Singer Sargent, amigo y compañero de mundo, se pinta una mirada, el cuadro de unos ojos. Unos ojos capaces de ver ese mundo encantador de invisibles tormentos.
Aquí no se pinta un rostro, se pinta una mente, y en cambio es el rostro lo más importante de esa mente, y el elemento material que puede hablar de ella. No hace falta abstracción para figurar lo inefable, lo imposible de representar.
«Lo inexpresable está siempre contenido —inexpresadamente— en lo expresado»
Wittgenstein
La pincelada suelta, influenciada por sus admirados impresionistas, dan apariencia resuelta y solemne al retratado. El modelo está sereno y dispuesto. La oscuridad solemne del cuadro se resuelve con un golpe de luz en el cabello y el brillo de la frente que iluminan la sobriedad del conjunto. El ángulo de la mirada, es el ángulo lo que nos atraviesa como un cuchillo.
Como dijo Andreu Jaume, el ojo de James es un órgano que piensa. La mano de Sargent, también.
Autor: John Singer Sargent Creación: 1913 Ubicación: National Portrait Gallery (London) Material: Óleo sobre tela Dimensiones: 85,1 cm x 67, 3 cm
John Singer Sargent