
Secadero de pulpos II
Fusión entre el mar y la tierra.
Seoane nos presenta unos pulpos al sol como auténticos iconos de la cultura pop. Aunque no se trate de una obra encuadrada en el Pop Art, comparte con éste varios aspectos: motivo fácilmente reconocible (y, si se quisiera, reproducible), colores sencillos pero llamativos y escena y composición nada complicada.
El tema escogido no es banal. Antes de las congelaciones industriales modernas, una de las mejores formas de conservar el pulpo y el pescado era dejarlo secar al aire libre, a pleno sol. Para esto se inventaron los secaderos, una especie de andamiaje de madera de absoluto funcionalismo. Hoy en día ya no se ven en Galicia, pero antaño, era relativamente habitual verlos por la costa, con el mar de fondo. En ocasiones en la misma playa, como quien tiende un pareo. Quizás no lo sepáis, pero así nació el famoso pulpo á feira, pues una vez secos se podían trasladar sin miedo por todo el país. En las ferias, mercados y romerías de interior (y en Galicia hay muchas) se hidrataba y después se aliñaba con aceite y pimentón. Voilá! Ya está hecho el famoso plato de pulpo.
Aunque sea interesante conocer el origen de un símbolo gastronómico, esta no es la intención de la obra. Luís Seoane nos habla del trabajo. De los marineros y pescadores que salen a faenar, capturan los pulpos y al llegar a puerto, los mazan contra las rocas. De las mujeres, encargadas del secado o salazón de la captura. El trabajo convertido en un pretexto artístico y en un símbolo de dignidad. Además, hay una unión muy elocuente: pulpos, secaderos de madera y ferias de interior. El mar y la tierra fusionados en una imagen representativa de Galicia.
El grupo de los «Renovadores» contribuyó a crear un arte específicamente gallego y modernizado. Luís Seoane nos ofrece en esta obra su característico estilo: esquematización de las formas casi icónicas, planos de colores y líneas negras.
Luis Seoane