
Yo sobreviví a un fusilamiento
La noche de Pinochet.
Roser Bru tenía una profunda consciencia democrática y republicana, que le venía de su entorno familiar. Su familia se vió obligada a exiliarse dos veces: primero, durante la dictadura de Primo de Ribera (1923) y, más tarde, durante la Guerra Civil española (1939). Con dieciséis años, Chile la acogió de manera definitiva coincidiendo con el inicio de la Segunda Guerra Mundial.
Hoy nos resulta difícil comprender plenamente lo que vivieron aquellas generaciones marcadas por el exilio, la guerra y la represión. Sin embargo, personas como Roser Bru, nos han legado su testimonio de exilio, en relación a las guerras y las dictaduras. A través de su obra, la artista establece conexiones entre las experiencias de dolor y desarraigo vividas a ambos lados del Atlántico. Esta obra es un claro ejemplo.
Yo sobreviví a un fusilamiento nos narra una historia de terror real. Enrique Venegas Santibáñez, un chileno de 56 años, fue detenido al inicio del golpe de Estado militar encabezado por el dictador Augusto Pinochet. Cinco días después, sin juicio previo, se encontraba ante un pelotón de fusilamiento:
«Sentí las ráfagas de las seis ametralladoras. Fue un ruido ensordecedor en medio de la oscuridad. Después, sólo quejidos. Es raro, pero no tuve miedo. Tal vez porque yo me crié “bruto”, con hambre, con frío» [1]
Los disparos no lo alcanzaron mortalmente. Los carabineros dieron los secuestrados por muertos y se marcharon, lo que le permitió huir, esconderse y sobrevivir.
Roser Bru recupera la historia del hombre que fue y regresó de la muerte. Sobre un fondo grisáceo, el superviviente aparece en repetidas ocasiones con distintos gestos, como si estuviera relatando su experiencia fragmento a fragmento. En una esquina, su fotografía destaca como un retrato policial o de sucesos. El uso del color rojo parece remitir directamente a los disparos, la violencia y la sangre derramada.
Con esta obra, la autora quiere salvar del olvido una historia que podría haber ocurrido en en el Chile de Pinochet, la España de Franco o en cualquier país actual sometido a un conflicto armado. Lo hace mediante un lenguaje gráfico directo, sin eufemismos ni concesiones, que conduce a una conclusión inequívoca: este horror ocurrió, y no debería volver a ocurrir nunca más.
Roser Bru