
Ejercicio
Atrapar el movimiento.
Resulta llamativo que hoy en día sea difícil encontrar fácilmente en Internet fotografías de una autora de vanguardia con un reconocido prestigio internacional dentro del futurismo y, sin embargo, así es. Wanda Wulf ha quedado en gran medida invisibilizada dentro de los relatos canónicos de la historia del arte, a pesar de su carácter innovador y pionero.
El MoMA de Nueva York dedicó una exposición a la fotografía moderna de la Colección Thomas Walther, a la que pertenece la obra. Wulz fue una de las pocas mujeres que fueron seleccionadas al exponerse su Ejercicio. En la sala, esta fotografía se presentaba junto a trabajos de otros artistas clave de la modernidad del siglo XX, estableciendo un diálogo visual entre distintas maneras de representar al individuo moderno. Entre ellos estaban John Gutmann, Martin Munkacsi, Leni Riefenstahl, Aleksandr Rodchenko o Kate Steinitz.
Todas estas obras, producidas entre 1926 y 1936, comparten el deseo de representar el cuerpo humano como símbolo de la modernidad: un cuerpo fuerte, dinámico y en movimiento, capaz de encarnar la energía y el optimismo del nuevo siglo. Sin embargo, dentro de esta selección, Wulz se distingue claramente del resto. De este grupo, fue la única artista que recurrió a la edición fotográfica mediante la superposición de tres exposiciones diferentes en una misma copia, un procedimiento técnico complejo y poco habitual en su momento.
De este modo, Wanda Wulz vuelve a revelarse como una creadora profundamente transgresora: una artista que, desde un lenguaje propio y experimental, se adelantó a su tiempo y abrió caminos formales que solo décadas más tarde serían plenamente reconocidos.
Wanda Wulz