
El mago
Autorretrato como un arcano.
A los miembros del movimiento surrealista siempre les gustó el Tarot. Es un cóctel perfecto de vieja astrología, adivinación, el mundo cabalístico, simbolismo, subconsciente… la misteriosa baraja era una herramienta perfecta para los experimentos de esta gente con el lado irracional del ser humano (que no son pocos los que creen que es el lado que manda en realidad en nuestras vidas).
Como buen surrealista, Victor Brauner era un apasionado de todos estos arcanos. De hecho, decidió autorretratarse como uno de ellos, en este caso el mago o el malabarista (la primera carta del tarot de Marsella). Ahí lo vemos con su exagerado sombrero con el símbolo del infinito, los pies mirando uno a cada lado (pasado y futuro), una varita mágica en la mano y puesto de pie tras una extraña mesa donde hay un cuchillo, una copa y unas monedas. Es decir, ahí aparecen los cuatro palos de la baraja (oros, copas, espadas, bastos). El mago lo abarca todo.
Los estudiosos dicen que el mago del Tarot simboliza la creatividad. Ahí están todos los utensilios sobre la mesa. Con ellos y con su chispa creadora, el mago (o el artista) es capaz de crear universos enteros: las posibilidades son infinitas.
Victor Brauner