
Essex
Parece que alguien la masticó y luego la escupió.
¿Existe la escultura en el Expresionismo Abstracto? ¿Es siquiera posible tal concepto? Bueno, que se lo pregunten a John Chamberlain, escultor al que muchos meten dentro de este movimiento artístico, aunque cierto es que también se lo mete dentro del neo-dadá. Ambos estilos casan con su obra.
Lo cierto es Chamberlain crea una obra escultórica abstracta y expresionista a la vez, que recuerda a lo que estaban haciendo los pintores de la Escuela de Nueva York como de Kooning o Hans Hofmann, pero llevado a las tres dimensiones. Y además recoge literalmente chatarra para crear sus amasijos, igualito que los Ready-Mades dadaístas.
Las esculturas de este hombre se crearon juntando piezas de automóviles de desguace. Soldando cachos metálicos más o menos retorcidos o aplastados, Chamberlain consigue esa extraña e inconfundible estética que no oculta las propiedades fundamentales de la escultura: volumen, proporción, material, escala, línea, brillo, color…
Aquí, en Essex, el escultor opta por el medio bulto ideado para ser expuesto en una pared, pero también tiene muchos bultos redondos que parecen que alguien masticó y luego escupió.
En obras posteriores, Chamberlain utilizaría acero galvanizado, plexiglás e incluso papel de aluminio. Famosa es la anécdota de que en 1973, dos obras de Chamberlain fueron confundidas con basura y llevadas mientras estaban fuera de un almacén de una galería en Chicago.