
Fantasía sobre Fausto
Retrato de la música.
Fortuny no habla aquí del Fausto de Goethe. Más bien se inspira en la ópera de Charles Gounod de 1859 que había tenido un enorme éxito en la época. Por eso aparece al piano el músico Juan Bautista Pujol interpretando su llamada Gran fantasía (una especie de bootleg compuesto por fragmentos de la ópera) con un público compuesto por los pintores Agapito Francés y Lorenzo Casanova.
Vamos, un retrato de sus amigos. Pero también un retrato de la forma de arte más abstracta, subjetiva y emocional: la música, capaz de convertir un día de mierda en algo maravilloso.
Fortuny representa algo tan difícil de representar de forma bastante eficaz: una niebla que sale del piano en donde viven los personajes de la ópera. Esta niebla luminosa divide el lienzo diagonalmente y así tenemos un cuadro que por un lado es «el mundo real» (bastante sobrio y podríamos decir que hasta aburrido) y por otro el de la fantasía musical (colorido, luminoso y podríamos decir que con cierto aire de placentera ensoñación).
Al parecer, Fortuny acabó esta pintura en muy pocas horas y eso tiene su parte buena para una obra así. Se nota la libertad en las pinceladas vibrantes y cierto desorden muy agradable en la que más que la preparación, podemos percibir la intuición del artista para la composición.
Mariano Fortuny