
Interior con dos velas
Silencio en la noche.
Otra vez Hammershøi pinta su casa en Strandgade 30. Ahí vivió de 1899 a 1909 y ahí pintó al menos 60 obras cuyas verdaderas protagonistas son las paredes del apartamento. A veces aparecía en el cuadro su esposa Ida Ilsted, y a veces era simplemente el interior de una habitación vacía, y la luz entrando por alguna ventana.
Y a veces, como es el caso, era de noche, por lo que la única luz la dan dos velas que iluminan la estancia y se reflejan el los cristales de la ventana.
Aquí es más notable que nunca la ausencia física de humanos, aunque siendo Hammershøi algo así como un simbolista, desde luego esas dos velas deben simbolizar algo, seguramente el matrimonio entre Vilhelm e Ida, un amor todavía encendido e iluminando el hogar. Es increíble que a veces con muy poco se consigue evocar muchísimo.
Las obras de Hammershøi tienen sobre todo dos elementos inmutables: la soledad y el silencio. En ese sentido se parece mucho a artistas como Vermeer (antes de él) o Hopper (después), pero su pintura es mucho más melancólica que la de ellos, más nórdica, por así decirlo.
Este cuadro también recuerda mogollón a la Vela de Richter, otro tipo del norte.