
La osa hormiguera de Su Majestad
Don't cry for me, Argentina.
Este óleo os suena a algo. El oso hormiguero despista, sí, pero juraríais que la configuración del paisaje os resulta familiar. La luz y el color, las lomas, los árboles y el suelo. Os ayudo. ¿Y si vestimos al animal con un traje de maja, con la garra sujeta una sombrillita bordada y, sobre las faldas, añadimos un perrito? De repente es un cuadro de Goya.
Efectivamente, se atribuye el lienzo al aragonés, aunque formalmente fue encargado por Carlos III a Antonio Rafael Mengs, su primer pintor de cámara. Goya era alumno del taller de Mengs por aquel entonces y los estudios consideran que tiene el estilo típico de sus cartones de la Real Fábrica de Tapices.
La retratada: una hembra de oso hormiguero gigante a tamaño natural. Su llegada a Madrid fue todo un acontecimiento. Como buen monarca de cualquier época, Carlos III quería hacerse con todos los Pokemon de sus vastos dominios de ultramar. Tras su presentación en el Palacio Real, en julio de 1776 fue llevada a la Casa de Fieras del Retiro.
En el monolito que da sombra a la versión enroscada del animal está grabada la ficha técnica:
Este Animal se llama Oso Hormiguero / Porque en el campo se mantiene con Hor-/migas. Se ha copiado al natural por el / que está en la Casa de Fieras del Retiro. / En julio de 1776. vino de Bunosayres donde / se crían bastantes de su especie. Tiene / treinta meses, y crecerá hasta seis o sie-/te años.
Alerta spoiler: NO CRECIÓ HASTA LOS SEIS O SIETE AÑOS. Como sucede con especies exóticas desubicadas, murió al poco. Normal. Imaginad haber nacido en un clima tropical con barra libre de insectos y pasar el invierno en Madrid. Tampoco hay que ser biólogo para saber que las hormigas salen poco del hormiguero en los meses más gélidos (fuente: fábula La cigarra y la hormiga).
Una pena que no tuviera la capacidad de adaptación de una buena cotorra argentina. Esas sí que están viviendo su mejor versión por el Retiro.
Francisco de Goya