
La toilette
La vida es un juego.
El picarón de Boucher, siempre ilustrando momentos banales, descocados y subidos de tono. Siempre se pone un poco voyeurístico, como escenas de mujeres en el tocador. En esta vemos a una atándose la media con una liga rosa mientras su sirvienta le ayuda a elegir un tocado.
Por cierto, podían ordenar un poco esa habitación, que está hecha un desastre. Quizás tengan prisa. Ha llegado una carta (la que está encima de la chimenea) y a lo mejor viene una visita inesperada, así que hay que ponerse guapa rápidamente.
Tenemos con esta pintura la oportunidad de colarnos en la intimidad de una casa francesa de la década de 1740, donde todo parecía ser intranscendente y juguetón. Para esta gente la vida era un juego. Hasta bajo las faldas de esta señora hay un gato jugueteando con un ovillo que ha robado de la bolsa de costura de su dueña.
Dicen que Boucher usó como modelo a su mujer Marie-Jeanne Buzot, aunque también hay quien opina que esta mujer en el tocador no se parece mucho a los retratos más oficiales que hizo el artista de su esposa. No parece probable que Boucher retratara a su señora de forma tan indecorosa, aunque nunca se sabe con estos rococós…
François Boucher