
Niña en la ventana
Chica corriente del barroco.
Se cuenta que Rembrandt colocó esta obra en su ventana para que los que andaban por la calle pensaran que esta niña (y la ventana) eran de verdad. Lo que se conoce como un trampantojo (un trompe l’oeil). Sea o no cierta esta leyenda, no hay duda del realismo de esta chica, sobre todo en la mirada, agrandada deliberadamente por el pintor. Esos ojos son hipnotizantes, intensos, naturales. Esta chica está viva.
No podemos saber si la modelo existió. A juzgar por ese «moreno obrero», quizás se trata de una criada de Rembrandt (aunque pocas criadas del XVII tenían collares de oro), una de esas chicas corrientes del barroco, perfecta en esos años de naturalismo para encarnar a algún personaje bíblico al que nos tenía acostumbrados el pintor. O quizás esta niña es solo fruto de la imaginación del artista.
Lo que sí sabemos es que esta pintura era en principio rectangular y que alguien decidió recortarla con este formato que quizás recuerda más a una ventana. De hecho, el título original en holandés es Niña apoyada en el alféizar de una ventana de piedra. No se ve ninguna ventana en la pintura.
Rembrandt aplicó mucha materia al lienzo, con pinceladas gruesas y mucha textura. Un muy visible empaste que quizás dota de mayor realismo a esta chica, sea real o imaginada.
Rembrandt van Rijn