
Chico y perro en una boca de riego
Summer in the City.
En 1982 un Basquiat en la cúspide de su carrera pinta esta obra, el retrato perfecto de uno de esos sofocantes veranos de Nueva York.
Cuatro metrazos de colores cálidos como el infierno en los que el artista representa a un niño negro con su perro abriendo el agua de una boca de incendios para aliviar ese insoportable calor neoyorquino, donde hace tanto calor y todo es tan ardiente que parece que está a punto de estallar, como en la película Do the Right Thing (1989).
Además es el ejemplo perfecto de lo que los críticos de la época llamaron neoexpresionismo para intentar encasillar el ecléctico estilo de Basquiat, en algún lugar entre el expresionismo, el Pop, el arte callejero y el primitivismo. Un arte crudo, aparentemente tosco, que consigue capturar de alguna forma toda esa energía callejera.
Cuando era un niño como el de la pintura, Jean-Michel mamó de todo tipo de arte. Se crió tanto en las calles de Brooklyn —seguramente refrescándose en bocas de riego como esta— como en los museos más prestigiosos de la ciudad y eso fructificó en una carrera que en los años 80 fue perfecta para empaquetar y vender como mercancía de alto nivel artístico.
Jean-Michel Basquiat